En la cama, ya con las luces apagadas (imposible piedra, papel o tijera), pensaba un juego para decidir quién iba a buscar algo para tomar.
Se me ocurre el juego más idiota de la tierra.
Le empiezo a decir a Juan, contamos unodostres y el que dice el número más alto del uno al diez gana. (Se entiende lo idiota, no? Obvio que decís diez).
Unodostres: OCHO!
Juan dice ocho.
Se levantó e hizo limonada.
jueves, agosto 16, 2007
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