jueves, julio 12, 2007

Todas las cosas deben tener su nombre. Pero yo no los sé.

Increíble cómo en los sueños (cuando estoy despierta no tan seguido) el cerebro la tiene tan clara. Tan.
Soñé con esas fotitos que, en realidad, nunca tuve. Esas re chiquititas que te sacaban en la playa o en Italpark o en la Ciudad de los Niños, que venían en un cosito de plástico, y las tenías que mirar a la luz.
Los colores de las fotos eran tal cual. La luz, los contrastes. Todo. Y no sé como lograrlos con el Photoshop. Nunca quedan así.
Cuando inventen una forma de almacenar los sueños en un chip o algo. Va a ser genial.

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