martes, julio 17, 2007

Como siempre, quien me manda.

No me acordaba que dolía tanto. Tal vez porque justo ese día habíamos castrado a Fafi y estaba más preocupada porque ella estuviera bien, despertándose de la anestesia y que no se sacara los puntos, que estuviera calentita al lado de la estufa. Que tomara agua. No. Dejate los puntos tranquilos.

Pero duele. Duele mal. Casi no dormí, y no puedo poner mi cabeza en otro lado. Me duele me duele me duele. Traeme orejeras de hielo. Congelalas. Poneme anestesia. Algo.

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