Estuve el fin de semana en casa de mis padres.
Es como que cada uno vive en una dimensión paralela. Mismo lugar, pero diferente tiempo. O lo que sea. Porque no se miran, no se hablan, no se tocan, no se cruzan. Nada. Ellos ni notan la presencia del otro. Sólo mi hermano y yo podemos ver las dos dimensiones al mismo tiempo. Esto no sería nada. O sería triste, al menos.
El tema es que cuando las dos dimensiones se encuentren, porque se alinean los planetas, o porque alguno meta la mano dentro del espejo y pase. Ahi. Ahi se pudre todo.
miércoles, junio 27, 2007
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