A eso de las 10 de la mañana, volviendo del lavadero con una bolsa no tan pesada, sin tanto frío tampoco, por Arenales derecho, viendo la explanada en donde están los lobos marinos. El cielo y las nubes y la luz y la calle vacía. Como estar caminando a la madrugada, volviendo del roxy, ponele. Mañana quiero desayunar en Manolo de la costa. Submarino y tres medialunas. Así de fácil soy.
Pero, obvio, porque yo me dí cuenta de una. Como si lo hubiese sabido siempre. In fact, lo supe siempre.
viernes, junio 29, 2007
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