Estoy durmiendo mucho, lo que no es normal en mí. Era de despertarme a las 7. Sola. Los ojos bien abiertos.
Juan está preocupado. O algo así. O al menos piensa. Que estoy deprimida. Que no como bien, demasiados conitos de dulce de leche de la panadería de Arenales y mis energías están bajas. Anemia o lo que sea.
Escuchame. Sabés que es, porqué duermo tanto.
Estoy perfectamente tranquila. Feliz. En una cama grande y con mil frazadas. Calentitas y pesadas, que es más importante. Vos ahí al lado. Me doy vuelta y ahí estás.
Sin quedarme despierta preocupada. Sin que dudas o pensamientos que estuvieron dando vuelta durante el día me despierten en el medio de la noche.
Mi única preocupación era saber el autor de la pintura que nos gusta tanto.
Y es Edward Hopper.
Mañana no me levanta nadie.