Ayer lloré en el tren cuando volvía de trabajar.
No un llanto incontrolable, mas bien se me escapaban las lágrimas.
Tampoco lloré de tristeza, ni nada.
Lloré de cansancio. Físico, mental, elegí el que quieras. Porque estoy cansada por todos lados.
No sé como hacen esas personas que hace 20 años trabajan viniendo al centro todos los putos días. Yo voy seis meses y ya no lo tolero.
Pero no un "me rompe un poco las pelotas". No. Nada que ver. No lo tolero a niveles de odio.
Y me cago en "Buenos Aires tiene tantas cosas... cultura, espectáculos...bla". No tiene mucho sentido cuando estas reventado, o no tenés como volver, o cuando ni siquiera tenés con quien ir.
Les aviso.
En un año, como muchísimo, me fui. Estoy pensando en Santa cruz. Se los juro.