Ayer lloré tanto que vomité.
De verdad.
Pense que cuando llegabas a ese punto ya no tenías más nada que llorar. Pero no. Ni siquiera se me pasaron las ganas.
Hoy estoy acá, en el trabajo, aguantandome.
"Espero que estes muy bien"
Ja. Era irónico, no?
martes, diciembre 26, 2006
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