Hoy saldría de trabajar y me cambiaría de ropa, me pondría algo divino divino y me tomaría un taxi al aeropuerto y esperaría el primer avión a capital y ahi otro taxi volando hasta donde las chicas cenan.
Hablaríamos un montón y les contaría tantas cosas increíblemente felices que me pasan y ellas no saben. Después un remís a las 2 de la mañana a donde sale el micro (porque dos pasajes de avión en unas horas, too much) y llegaría justito, aunque cansada, para trabajar. Porque, mas allá de todo, amo vivir acá.
jueves, julio 20, 2006
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