Es increíble como uno (o sea, yo) pone tantas expectativas en algo que puede ser realmente insignificante, o no, pero que realmente no debería hacer una gran diferencia. Y si no sale, todo mal.
Todo mal que venia por Güemes aguantándome las ganas de llorar, de broncas, de varias broncas porque no me salió, porque soy una estúpida que no se aguanta un no, que ni siquiera fue un no por mí, pero un no al fin.
Y llegué a casa y me senté en la compu y no hice más nada hasta que J* llegó y como no se va a dar cuenta de que estaba mal y me trajo unos sahumerios buenísimos y super perfumados ríquisimos y me abrazo y me dijo que no pasa nada, que inclusive ya no le parecía tan buena la idea. Y que tengo otras cosas.
Ya sé que si. Pero igual. YO QUERÍA.
martes, mayo 30, 2006
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