viernes, mayo 26, 2006

pol-a

Vivir en Mar del Plata me hizo tener polainas.
Plis no se imaginen las de pelo de llama o de no se qué hiponas, porque no.
Si me conocen saben que no las usaria never in the life in the kitchen. Ni hippie, ni hippie chic, ni russian folk, my ass. No es para mi.
Tampoco las uso sobre el pantalón, sino que quedan por debajo, un poco asomadas...
Son negras, con lurex plateadito y son tan, pero tan calentitas que camino por la calle feliz, como si no existieran los días feos.

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